Haz el test de 3 minutos, descubre qué tipo de usuario de IA eres y llévate un prompt de sistema a medida, diseñado para corregir tus puntos ciegos.
Solo un test para divertirse.
Dos personas pueden enviarle la misma petición al mismo asistente y salir con veredictos opuestos — una lo llama brillante, la otra inútil — y rara vez es el modelo lo que cambió. Lo que difiere es el hábito. Hay quien mantiene viva la conversación y va puliendo la respuesta turno a turno, y quien lo mete todo en un solo mensaje y espera un resultado terminado. Hay quien abre con cifras, límites y requisitos exactos, y quien empieza contando el trasfondo y deja que los detalles vayan surgiendo. Hay quien desmenuza lo que recibe antes de usar una sola palabra, y quien corre con el primer borrador que suene seguro. Y hay quien fija la forma del resultado antes de que el asistente escriba nada, mientras otros prefieren reaccionar a lo que aparezca. Esos cuatro instintos — y las dieciséis maneras en que se combinan — son lo que este sitio mide en realidad.
Leer tu propio perfil suele escocer un poco, y ahí está lo útil. Señala la pregunta de seguimiento que nunca haces, la afirmación segura que nunca compruebas, el encargo al que siempre le falta un detalle — y te entrega un prompt de sistema construido para compensarlo, de modo que el asistente empiece a frenarte justo donde sueles dejar pasar las cosas.
Probarlo no te cuesta casi nada: el test dura unos tres minutos, es completamente gratis y nunca se te pide registro ni correo. El resultado aparece en cuanto respondes la última pregunta, y puedes repetirlo cuando tus hábitos cambien.
Mira cómo el prompt adecuado cambia la respuesta de una IA y luego descubre tu tipo.
Toca un tipo para echarle un vistazo antes de hacer el test.
Si tu resultado no coincide con el tipo de personalidad que sueles obtener, es normal: mucha gente se convierte en otra persona delante de una IA.
Cada casilla de arriba abre el perfil completo de ese tipo — paséate por la galería ahora, o vuelve después de tu resultado para descifrar a la gente que te rodea. La mayoría reconoce a un compañero o a su pareja en segundos: la amiga que interroga cada respuesta, el jefe que manda órdenes de una línea y desaparece, la planificadora que especifica la tipografía antes de que exista el primer borrador. Cuando una tarjeta te arranque una mueca de reconocimiento, ese suele ser el punto de partida.